Origen del efecto de percepción ambiental El «Efecto de Percepción Ambiental» está profundamente arraigado en la «Teoría de las Ventanas Rotas» formulada en los años 80 por el psicólogo Philip Zimbardo. Esta teoría sugiere que signos visibles de desorden y negligencia, como ventanas rotas, grafiti, o basura, pueden fomentar un comportamiento antisocial. En contraste, un área limpia y bien mantenida puede promover una conducta más cívica y respetuosa. Zimbardo demostró cómo la presencia de desorden en un área puede llevar a más vandalismo y delitos, creando un ciclo de deterioro y desapego. Este efecto ha influenciado políticas urbanas y estrategias de prevención del crimen, destacando la importancia del mantenimiento y la estética en el comportamiento cívico y social. Publicidad Este fenómeno no solo tiene implicaciones para la psicología social sino también para políticas públicas y urbanísticas. Reconocer y entender el efecto de percepción ambiental puede llevar a estrategias más efectivas para mantener el orden y la seguridad en las comunidades. Por ejemplo, mantener limpios y en buen estado los espacios públicos podría disuadir conductas delictivas y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Otros experimentos de Zimbardo Philip Zimbardo es un psicólogo renombrado conocido por sus investigaciones innovadoras y a menudo controvertidas. Además del famoso «Experimento de la cárcel de Stanford» y su trabajo en la teoría de las ventanas rotas, Zimbardo ha trabajado en otros estudios significativos a lo largo de su carrera. 1. El Experimento de la Cárcel de Stanford Este experimento es el más conocido debido a su fuerte impacto en la psicología social. Realizado en 1971, este estudio pretendía investigar los efectos psicológicos de convertirse en prisionero o guardia de prisión. Los resultados mostraron cómo las personas pueden adaptarse a roles extremos y cómo las situaciones pueden influir poderosamente en el comportamiento humano, llevando a actos de crueldad y deshumanización. 2. La Investigación sobre la Despersonalización En los años 60, Zimbardo realizó experimentos sobre la despersonalización, mostrando cómo las personas anónimas son más propensas a actuar de manera cruel o agresiva. En uno de estos estudios, los participantes administraron lo que creían eran shocks eléctricos dolorosos a otros sujetos cuando estaban despersonalizados mediante capuchas que cubrían sus rostros. Este estudio ayudó a demostrar cómo el anonimato puede fomentar comportamientos agresivos. 3. Estudios sobre el Efecto Lucifer Derivado de sus investigaciones anteriores, Zimbardo publicó «El Efecto Lucifer: cómo las buenas personas se vuelven malas«. No es un experimento en sí mismo, pero este trabajo se basa en sus estudios previos y proporciona un análisis profundo de cómo las circunstancias y las situaciones pueden llevar a las personas a actuar de manera inmoral o malvada, desafiando la noción de que solo ciertas «malas personas» pueden cometer actos malvados. 4. Investigaciones sobre el Tiempo Psicológico En trabajos más recientes, Zimbardo se ha interesado en cómo la percepción del tiempo afecta la psicología individual y social. En su «Teoría de las orientaciones temporales», explora cómo las personas viven en diferentes marcos temporales (pasado, presente, futuro) y cómo esto afecta su vida, decisiones, salud, éxito y bienestar. Ha desarrollado escalas para medir las orientaciones temporales de las personas y ha investigado cómo estos marcos de tiempo psicológicos influencian todo, desde el rendimiento escolar hasta la propensión al riesgo. 5. Trabajo en Shyness Clinic Zimbardo también fundó la Shyness Clinic en Menlo Park, California, para ayudar a las personas a superar su timidez y mejorar sus habilidades sociales. A través de este trabajo, investigó las causas y efectos de la timidez y desarrolló terapias y estrategias para ayudar a las personas a superarla. Sus investigaciones aquí han aportado importantes contribuciones a la comprensión y tratamiento de la timidez y la ansiedad social.
La criptomnesia
La criptomnesia es un sesgo de memoria y el término se refiere a la aparición en la conciencia de imágenes de la memoria que surgen como creaciones originales. Esto significa que, en el momento de contar una historia, hacer una creación artística, o sencillamente conversar sobre un suceso; nos atribuimos a nosotros mismos recuerdos que extrajimos de fuentes externas. Por ejemplo, podríamos contar una historia muy interesante respecto a algo que estamos seguros de haber vivido. Sin embargo, realmente se trataba de un relato de una escena vista en la televisión.
La atribución errónea de la memoria tiene que ver con la asignación a un recuerdo una de fuente equivocada.
Tal como hemos mencionado, en la Criptomnesia se borran los límites del lugar de donde proviene el recuerdo. En la vida cotidiana, la criptomnesia puede tener lugar al olvidar la fuente exacta de algún recuerdo sin que existan mayores consecuencias. Sin embargo, uno de los mayores problemas en este fenómeno responde al posible plagio de obras artísticas o actividad científica. Entonces, un cantante que se encuentre en una producción musical, podría copiar la letra de alguna canción conocida, sin darse cuenta que no se trata de una creación original. Quizá era una melodía escuchada desde su infancia; por tanto, al no poder recordar su origen, termina atribuyéndola a sí mismo.
Al reconocer la criptomnesia como un fenómeno propio de la naturaleza humana y las imperfecciones de la memoria, ¿Podemos realmente considerar el plagio en algunas situaciones? En general, el plagio es deliberado, se realiza con intención y consciencia de estar tomando la creación de otro. No obstante, en la criptomnesia hay una falla inadvertida proveniente de recuerdos borrosos. Por ende, ¿La acusación de un plagio puede excusarse mediante la criptomnesia? Aunque no haya una mala intención, sigue tratándose de un robo intelectual; así que la introducción de la criptomnesia puede generar una importante discusión a nivel legal.
Los falsos recuerdos
Los falsos recuerdos se producen cuando creemos en recuerdos de hechos, situaciones o acontecimientos que realmente nunca ocurrieron. Estos se caracterizan por comportarse y expresarse tal como si fueran recuerdos verdaderos; pero, se alejan de la realidad. Habitualmente, los falsos recuerdos se presentan mediante desviaciones poco significativas, como el recuerdo de un color; cuando realmente se trataba de otro, o de una fecha incorrecta. El caso del famoso Efecto Mandela, en el cual cierta parte de la población tiene recuerdos inexactos sobre fenómenos culturales, películas o eventos es un buen ejemplo de los falsos recuerdos.
En otras ocasiones, los falsos recuerdos pueden ser tan colosales que incluso se invente una historia completamente alejada de la realidad y que no ocurrió de ninguna manera. Tal cosa puede llegar a ser un problema respecto a posibles denuncias falsas, en el que se testimonie haber sido víctima de un evento que jamás pasó.
Finalmente, los falsos recuerdos pueden ser de dos tipos: espontáneos e implantados. El origen de los primeros se halla en aspectos internos del individuo; los segundos se originan por información externa y la influencia de otros. Ambos tipos de recuerdos falsos develan la facilidad con que la sugestión y autosugestión pueden alterar la estructura y contenido de nuestros recuerdos.
La confusión de la fuente
Hasta ahora, hemos visto que las atribuciones erróneas de la memoria están acompañadas de tantos detalles e interpretaciones que las hacen parecer reales. Así, son reportadas con mucha convicción y es difícil hacerle ver al sujeto que se trata de imprecisiones memorísticas. Por último, tenemos la confusión de fuentes que se trata de una dificultad para precisar la procedencia de un recuerdo. Este fenómeno se asemeja a la criptomnesia en tanto existe una atribución errónea al momento de señalar al autor de un suceso. Sin embargo, no se lleva a cabo una autoatribución, sino que se busca una fuente externa.
Al escuchar a varias personas hablar sobre una situación, se nos puede dificultar precisar quien fue realmente el autor del suceso. En ese momento, una persona que escuchó a un policía decir que un ladrón tenía un arma, puede testimoniar que realmente el oficial era quien poseía el arma. Incluso, una mujer víctima de abuso sexual puede acusar a un médico de ser su violador, cuando realmente él fue quien la atendió para descartar una enfermedad de transmisión sexual tiempo después del suceso violento. Por tanto, cualquier tipo de error en la atribución memorística puede ser sumamente problemático.