El efecto superconfianza, en qué consiste

El efecto superconfianza es un sesgo bien establecido en el que la confianza subjetiva de una persona en sus juicios es confiablemente mayor que la precisión objetiva de esos juicios, especialmente cuando la confianza es relativamente alta.

A lo largo de la literatura de investigación, el exceso de confianza se ha definido de tres maneras diferentes. Sobreestimación del desempeño real de uno; sobre colocación del desempeño de uno en relación con los demás y sobre precisión en expresar certeza injustificada en la exactitud de las propias creencias.

La forma más común en que se ha estudiado el exceso de confianza es preguntando a las personas qué tan seguras están de las creencias específicas que tienen o de las respuestas que aportan. Los datos muestran que la confianza supera sistemáticamente a la precisión, lo que implica que las personas están más seguras de lo que merecen de estar en lo correcto. Por lo que el hallazgo clave es que la confianza supera la precisión siempre que el sujeto responda preguntas difíciles sobre un tema desconocido.

El psicólogo alemán Gerd Gigerenzer hace una crítica a Kahneman, argumentando que la sobre confianza puede ser una ilusión, e introduce un método distinto para medir la confianza excesiva. Además de preguntar por la seguridad que tenían las personas después de responder cada pregunta, al final del ejercicio se les consultó cuántas preguntas creían que habían acertado, para poder comparar la frecuencia subjetiva con la frecuencia real. Al relacionar los juicios de confianza con el porcentaje de acierto, se evidenciaba un efecto de sobre confianza. Pero en la comparación entre frecuencias casi desaparecía el sesgo, sugiriendo que la manera de formular la pregunta alteraba el resultado.

 

Exceso de confianza. Significado

El efecto de superconfianza es la tendencia a sobreestimar o a exagerar nuestra propia capacidad de adelantar de manera satisfactoria una tarea determinada, en vez de ser objetivo y razonable.  También se conoce como el sesgo de la superioridad.

Tipos

1. Sobre estimación

Una manifestación del efecto del superconfianza es la tendencia a sobrestimar la propia posición en una dimensión de juicio o desempeño. Esta subsección de exceso de confianza se enfoca en la certeza que uno siente en su propia habilidad, nivel de control o posibilidad de éxito.

2. Ilusión de control

La ilusión de control describe la tendencia de los individuos a comportarse como si pudieran tener algún control cuando en realidad no tienen ninguno. Cuando tienen mucho control, las personas tienden a subestimar cuánto control tienen.

3. Falacia de planificación

La falacia de la planificación describe la tendencia de las personas a sobrestimar su ritmo de trabajo o subestimar el tiempo que les llevará hacer las cosas. Es más fuerte para actividades largas o complicadas, y desaparece o se invierte para tareas simples que se completan rápidamente.

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¿En qué consiste el sesgo del remordimiento del comprador? El sesgo del remordimiento del comprador es una experiencia emocional y cognitiva compleja que ocurre después de realizar una compra, especialmente si esta es significativa o impulsiva. Se manifiesta cuando hay un conflicto entre la expectativa de haber realizado una elección beneficiosa y la realidad de los resultados negativos o no deseados de esa decisión. Este fenómeno se activa frecuentemente cuando el producto o servicio no cumple con las expectativas iniciales del consumidor, ya sea por deficiencias en calidad, funcionalidad o simplemente porque aparecen alternativas superiores poco después de la compra. El costo de la compra también juega un papel crucial; las decisiones costosas o aquellas que impactan significativamente la situación financiera del consumidor son más propensas a generar remordimiento, particularmente si la compra no era esencial o se hizo bajo presión. Publicidad El remordimiento del comprador se manifiesta de varias maneras, los individuos pueden sentir insatisfacción, ansiedad o incluso tristeza por su decisión. Para combatir estos sentimientos, a menudo intentan justificar su compra, enfocándose en cualquier aspecto positivo que puedan identificar o minimizando las ventajas de las alternativas no elegidas. En algunos casos, pueden evitar pensar en la compra o negar cualquier sentimiento de arrepentimiento para proteger su autoestima. Debemos saber que varios factores contribuyen al remordimiento del comprador. Las influencias sociales y las tendencias pueden empujar a las personas a realizar compras que no reflejan sus necesidades o deseos reales, aumentando el potencial de arrepentimiento. Además, la sobrecarga de información en la era moderna complica las decisiones de compra, ya que los consumidores se enfrentan constantemente a nuevas opciones y opiniones que pueden hacerles cuestionar sus elecciones. Las expectativas poco realistas establecidas por la publicidad y el marketing también juegan un papel al crear una imagen idealizada de los productos que rara vez se cumple en la realidad. El impacto del remordimiento del comprador va más allá de la insatisfacción momentánea. Puede influir en el comportamiento futuro del consumidor, llevando a la indecisión, la evitación de ciertas marcas o categorías de productos, o un aumento en la dependencia de devoluciones y garantías. A nivel psicológico, el remordimiento constante y no resuelto puede afectar negativamente el bienestar general y la satisfacción con la vida, especialmente si las compras problemáticas son frecuentes. Mecanismo de justificación frente al sesgo del remordimiento del comprador A menudo, para evitar el sentimiento de arrepentimiento y frustración por haber realizado una compra que no nos gusta, elaboramos complejos mecanismos de justificación, que son estrategias psicológicas que empleamos para aliviar la ansiedad, la insatisfacción y el malestar que siguen a una compra que no ha cumplido con nuestra expectativas. Estos mecanismos actúan como defensas cognitivas que ayudan a reconciliar la discrepancia entre cómo nos vemos a nosotros mismos (como consumidores racionales y competentes) y las implicaciones de nuestras decisiones de compra menos ideales. Las principales formas de justificación que solemos emplear los consumidores son las siguientes: 1. Racionalización de la compra Como consumidores buscamos y enfatizamos aspectos positivos de la compra para convencernos a nosotros mismos de que fue una buena decisión. Por ejemplo, si compramos un dispositivo electrónico costoso y luego sentimos remordimiento, podemos enfocarnos en las funciones únicas o en la satisfacción de poseer lo último en tecnología, aun cuando estas características no sean necesarias o utilizadas frecuentemente. 2. Minimización de las consecuencias negativas Para aliviar el malestar, los consumidores a menudo minimizan las desventajas o defectos del producto. Si alguien gasta demasiado en ropa, puede justificar la compra diciendo que estas piezas durarán mucho tiempo o que eran necesarias para una ocasión especial, reduciendo la percepción del gasto como innecesario o excesivo. 3. Comparaciones favorables Los consumidores también comparan su situación con resultados potencialmente peores para sentirse mejor sobre su elección. Pueden recordar una vez que gastaron aún más dinero o pensar en cómo otras personas toman decisiones aún menos prudentes, lo que les hace sentir más sabios o controlados en comparación. 4. Reinterpretación de la información También se pueden reinterpretar la información negativa o las críticas al producto de manera que refuercen su decisión. Si las reseñas señalan defectos en su nueva adquisición, podrían convencerse de que esos defectos no son relevantes para sus necesidades específicas o que son exageraciones. 5. Reafirmación de la identidad Los consumidores pueden recordarse a sí mismos sus éxitos anteriores o su general buena capacidad de juicio para contrarrestar la narrativa de haber tomado una mala decisión. Esto ayuda a mantener una imagen de sí mismos como consumidores competentes y racionales.