
frases de Júlio Cortázar
Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar.
No es que haya que vivir, puesto que la vida nos es fatalmente dada… la vida se vive a sí misma, nos guste o no.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo.
Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito.
Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.
Mi maligna manera de entender el mundo me ayudaba a reírme por lo bajo…
Pero lo malo del sueño no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse…
Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.
¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden?
No puede ser que estemos aquí para no poder ser.
Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.
Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
Si caes te levanto y si no me acuesto contigo.

Sintió una especie de ternura rencorosa, algo tan contradictorio que debía ser la verdad misma.
Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.
Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros.
No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad.
Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria…
Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura.
Lo único cierto era el peso en la boca del estómago la sospecha física de que algo no andaba bien, de que casi nunca había andado bien.
No sé hablar de la felicidad, pero eso no quiere decir que no la haya tenido.
En literatura no hay buenos temas y malos temas: solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema.
La cosidad, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción, empieza nuestro castigo.
Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo.
Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir.
Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas…
Total parcial: te quiero. Total general: te amo.
Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
Mira, sólo hay un medio para matar los monstruos; aceptarlos.