Frases célebres de Miguel Delibes
Permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él.
El hombre de hoy usa y abusa de la naturaleza, como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro.
El progreso no sirve si éste ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la incomunicación y la violencia, de la autocracia y la desconfianza, de la injusticia y la prostitución del medio natural, de la explotación del hombre por el hombre y de la exaltación del dinero como único valor.
La vida era el peor tirano conocido.
La novela es un intento de exploración del corazón humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno.
Soy un hombre sencillo que escribe sencillamente.
Cumplir lo que estimamos nuestro deber ya encierra en sí mismo una recompensa.
La máquina ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón.
Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes cuando lo escribió, aún no lo había leído.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo.
El hombre moderno vive ajeno a esas sensaciones inscritas en lo profundo de nuestra biología y que sustentan el placer de salir al campo.
Mi vida de escritor no sería como es si no se apoyase en un fondo moral inalterable. Ética y estética se han dado la mano en todos los aspectos de mi vida.
Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Algo se marchitó en él: quizás la fe en la perennidad de la infancia.
La terrible relación de la vida con la muerte nos viene dada desde que nacemos.
Mi afán al escribir era intentar comunicar a dos personas, emplear la pluma como elemento de comunicación con otros, y creo que esto se establece con una novela o con un poema.
Yo he encontrado en la literatura el refugio que no encontraba tan perfecto en el cine o en el café o en la tertulia o en el juego.
El progreso comporta -inevitablemente, a lo que se ve- una minimización del hombre.
Pretendí trasladar a las páginas todos los derechos de los muertos para informar la conducta de los vivos.