frases de Carlos Ruiz Zafón
Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas del corazón ya son demasiado profundas.
¿Sabe lo mejor de los corazones rotos? Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños.
Quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos y nunca con palabras.
El tiempo no existe, por eso no hay que perderlo.
No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento.
El dinero no compra la felicidad, pero sí todo lo demás.
La mayoría de nosotros tenemos la dicha o la desgracia de ver cómo la vida se desmorona poco a poco, sin que nos demos cuenta.
No se puede entender la vida hasta que no se entiende la muerte.
Si todos fuésemos capaces de comprender al inicio de nuestra vida esto que parece tan simple no lo es…
En el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre.
Pasamos la mayor parte de nuestra vida soñando, sobre todo cuando estamos despiertos.

El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes.
En esos años robados, el fin de la infancia, como la Renfe, llega cuando llega.
En mi mundo la muerte era una mano anónima e incomprensible, un vendedor a domicilio que se lleva amigos y familiares como si se tratara de una lotería del infierno.
Hay decepciones que honran a quien las inspira.
Al loco siempre le parece que los locos son los demás.
Conserva tus sueños, nunca sabes cuando te harán falta.
No intentes cambiar el mundo, intenta que el mundo no te cambie a ti.
La vida es la hipoteca del alma: aunque uno salga con buenas intenciones, ir avanzando implica cometer traiciones, con los demás o con uno. Hay quien tiene la fortuna de no caer demasiado en ello y quien directamente es un hijo de puta, pero el dilema sobre si hacemos o no lo correcto lo tenemos todos.
Uno no sabe lo que es la sed hasta que bebe por primera vez.
Las buenas historias necesitan de pocas palabras…
Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia.
El que tiene mucho apego a un rebaño es que tiene algo de borrego.
Quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos, nunca con palabras.
El destino no hace visitas a domicilio, hay que ir a por él.
Hay épocas y lugares en los que no ser nadie es más honorable que ser alguien.
Odiar es un talento que se aprende con los años.