¿Qué significa y representa el color celeste en Psicología?
El color celeste es un tono que se encuentra a menudo en la naturaleza, como el celeste del cielo en el verano. Es por esta razón que quizás las personas a menudo describen este tono como calmado y sereno. Sin embargo, como un tono frío, el celeste a veces puede parecer helado, distante o incluso frío.
El color celeste es muy usado en las paredes de los lugares dedicados a practicar la meditación y relajación, pues resulta ser un muy buen calmante de las emociones, permitiendo la autoreflexión, ya que también simboliza los valores como la honestidad, fortaleza, rectitud, equidad, honradez, entre otros que suelen ser importantes en la formación de los individuos, puesto que los favorece en sus relaciones.
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Historia del color celeste
Esta tonalidad nace a partir de los descubrimientos de los antiguos egipcios; estos creaban pigmentos que pudieran ser empleados en sus artes decorativas. Fue un color muy importante y usado por este imperio, con él pintaban piezas de cerámica e incluso era utilizado para decorar las tumbas de los faraones.
Por otra parte, el celeste fue conocido en diferentes culturas por ser relacionado con dioses. En el caso de los griegos, debido a una diosa a la que ellos denominaron Urania, quien era clara, brillante y luminosa.
En culturas altaicas, esteparias, mongolas y kirguises se relacionó con sus dioses creadores, esto debido a un mito en donde El Lobo Azul descendió del Cielo y dio origen a cada uno de estos pueblos.
Psicología del color celeste
Debido a que el celeste es el tono preferido de muchas personas, a menudo es visto como un color no amenazante que puede parecer conservador y tradicional. Esta tonalidad evoca sentimientos de calma o serenidad. En ocasiones, se le describe como pacífico, tranquilo, seguro y ordenado.
Este color es visto como una señal de estabilidad y fiabilidad. Las empresas que desean proyectar una imagen de seguridad a menudo usan el celeste en sus esfuerzos de publicidad y marketing.
¿Cómo combinar el color celeste?
El celeste es un color que puede ser utilizado con una diversidad de matices, sin perder su toque de frescura y serenidad. Usado tanto en la moda, como en la arquitectura y decoración de espacios. El celeste, al ser una tonalidad fría, es recomendado en climas cálidos, así como en espacios donde se desee estimular la relajación y concentración.
Aspectos positivos del color celeste
Al ser un tono íntimamente ligado a la calma y la tranquilidad, es de esperarse que posea distintos aspectos positivos, tanto en personas que lo ven, como en aquellas que hacen del celeste su color preferido. En un tono en el que las personas encuentran un sentido de justicia, paz, espiritualidad, calma, sinceridad, honestidad, entre otros.
La nobleza, el descanso y la esperanza suelen tomar protagonismo mediante este color; las personas experimentan y transmiten estas cualidades a través del celeste. Los aspectos positivos del color celeste son extensos pero precisos. Ha sido usado constantemente en la decoración de ambientes debido a la tranquilidad y la sensación de descanso que genera. Por lo cual, el celeste se convierte en un tono perfecto para ayudar a las personas que suelen sufrir de insomnio.
De igual manera, este color le da un sentido de amplitud y luminosidad a los ambientes, influenciado positivamente la vida de las personas que lo utilicen en sus viviendas o habitaciones. Por otra parte, las personas que se identifican con esta coloración suelen poseer gran estabilidad emocional, son justas, amorosas y de emociones profundas.
Aspectos negativos
Aquellas personas a las que no les gusta el color celeste pueden experimentar aspectos negativos. Todo ello si están cerca de algún ambiente en el que se use este tono. Generando sensaciones totalmente opuestas a las que hemos mencionado en líneas anteriores, como insomnio, depresión, frialdad, dolor, apatía.
Dichas sensaciones están justificadas, debido a que al ser un color frío puede terminar expresando tristeza y melancolía en las personas. Representando también el comienzo del enfriamiento y la ausencia de afecto de aquellas personas a las que apreciamos.
