
Frases célebres de Nicolás Maquiavelo
Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.
El príncipe debe hacer uso del hombre y de la bestia: astuto como un zorro para evadir las trampas y fuerte como león para espantar a los lobos.
Cuando se hace daño a otro es menester hacérselo de tal manera que le sea imposible vengarse.
Aunque el engaño sea detestable en otras actividades, su empleo en la guerra es laudable y glorioso, y el que vence a un enemigo por medio del engaño merece tantas alabanzas como el que lo logra por la fuerza.
Hay tres clases de cerebros: el primero discierne por sí, el segundo entiende lo que los otros disciernen y el tercero no entiende ni discierne lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.
En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.
El odio produce temor, del temor se pasa a la ofensa.
Los hombres son tan simples y se sujetan a la necesidad en tanto grado, que el que engaña con arte halla siempre gente que se deja engañar.
Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira.
La política no tiene relación con la moral.
No pasa de ser natural que los príncipes deseen extender sus dominios, y cuando no intentan nada más que lo que pueden lograr, son aplaudidos. Sin embargo, si son incapaces de lograrlo, se les condena, y a decir verdad, no sin razón.
Todos los estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.
El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un estado libre y no mata a los hijos de Bruto, solo por breve tiempo conservará su obra.
Los hombres trabajan o por necesidad o por elección, y se sabe que la virtud tiene mayor imperio donde se trabaja más por necesidad que voluntariamente.
Los cimientos principales de todos los estados son las buenas leyes y las buenas armas, y no puede haber buenas leyes donde no hay buenas armas.
El mejor procedimiento para sostener un estado consiste en poseer armas propias, halagar a los súbditos y mantener amistad con los vecinos.
Todos los profetas armados han triunfado; todos los desarmados han perecido.
El hombre olvida más fácilmente la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
Un buen ciudadano, por amor al bien público, olvida las injurias personales
Dios no quiere hacerlo todo, para no quitarnos el libre albedrío y aquella parte de gloria que os corresponde.
Más frases célebres de Nicolás Maquiavelo
No son los títulos los que honran a los hombres, sino que los hombres honran a los títulos.
La promesa dada fue una necesidad del pasado; la palabra rota es una necesidad del presente.