frases de Antonio Gala
Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro.
La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante.
En una rosa caben todas las primaveras.
El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas…
No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.
Amar es también saber irse.
Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra.
En esta playa te amé tanto que una respiración para los dos bastaba.
Cuando se colabora con un loco o se comentan sus manías, se cae en la locura.
Tú te has llevado tu olor a bosque y el gusto de la vida.
Quizás sea el tiempo la peor forma del desamor.
Pues que eres al olvido invulnerable, vulnérame ya, amor, deshazme el pecho y anida en él, demonio y ángel mío.
El intelectual ha de ser un dedo índice que señala y un ojo clínico que opina.
El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.
Todo progreso que no sea humano, no es progreso.
Poseo gran capacidad de admiración, sorpresa y curiosidad, que son las tres cosas que definen más la infancia.
Sin ti, ni el pan ni el vino, ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso color de la mañana tienen ningún sentido ni para nada sirven.
Quizá el amor sea simplemente eso: el gesto de acercarse y olvidarse. Cada uno permanece siendo él mismo, pero hay dos cuerpos que se funden.
Te me escapabas, de cristal y aroma, por el aire, que entraba y que salía, dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera, en el dintel de siempre, prisionero de la celda exterior.
Si, pienso en abstracto, eso es algo que me quita literalmente el sueño, a pesar de las pastillas que tomo.
La religión no debería existir. Debería estar prohibida por Dios, pero como no existe…
La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer.
El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
No se trata de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años.
