Frases célebres de Friedrich Hölderin
Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda.
Ser uno con el todo es la vida de la divinidad, es el cielo del ser humano.
¿No es más bella la vida de mi corazón desde que amo?
Allí donde está el dolor, está también lo que lo salva.
Llamo al destino para que me devuelva mi alma.
¿Qué es todo lo que los hombres han hecho y pensado lo largo de miles de años, en comparación con un momento de amor?
Hay un dios en nosotros que dirige el destino como si fuera un arroyuelo, y todas las cosas son su elemento.
¿Qué sería la vida sin esperanza? Una chispa que salta del carbón y se extingue, o como cuando se escucha en la estación desapacible una ráfaga de viento que silba un instante y luego se calma, ¿eso seríamos nosotros?
Hay un olvido de toda existencia, un callar de nuestro ser, que es como si lo hubiéramos encontrado todo.
Difícil cosa es soportar la desgracia, pero mucho más difícil soportar la felicidad.
Más frases de Friedrich Hölderlin

Deberías estudiar filosofía, aunque no tuvieras más dinero que el que hace falta para comprar una lámpara y aceite, ni más tiempo del que va desde la medianoche hasta el canto de gallo.
El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.
La plenitud del mundo infinitamente vivo nutre y sacia con embriaguez mi indigente ser.
Sagrada naturaleza. Siempre eres igual, en mí y fuera de mí, a lo divino que hay en mí. Ser uno con el todo, este es el vivir de los dioses; esto es el cielo para el hombre. Ser uno con todo lo que vive, y volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, tal es el punto más elevado del pensamiento y de la alegría, es la sagrada cumbre de la montaña, es el lugar de la eterna calma, donde el mediodía pierde su bochorno, se desvanece de la voz del trueno, y el mar que se agita y se llena de espuma recuerda las ondas de un campo de trigo.
¿Queríamos separarnos? ¿Era lo justo y lo sabio? ¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos a cometer un crimen?
No hay nada que pueda crecer y perecer tan profundamente como el hombre